Memorias de la vigilia en la Sub-central TIPNIS

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Anocheció en Trinidad, el cielo está despejado y hace calor. En uno de los cuartos de la Sub-central varios hermanos reciben atención médica de dos doctoras, un hermano está echado en un colchón de paja recibiendo suero, también una hermana que se durmió, otro hermano está sentando esperando que se acabe el suero. Una de las doctoras observa el suero de uno de sus pacientes, mientras que la otra revisa y clasifica los medicamentos donados para la vigilia en la Sub-central, hay una caja donde botan los medicamentos caducos, sí caducos, muchos de los medicamentos que llegan ya están vencidos.

 

Afuera, tres hermanas están realizando la cena para la vigilia, están cerca de una cocina con dos ollas de gran tamaño porque en la vigilia hay familias completas. Los niños están jugando, correteando, riendo, uno lleva agua para que su madre siga cocinando, una niña está jugando con su hermano menor que está recostado en una hamaca amarrada en dos pilares. Los más jóvenes hablan entre ellos y se están chisteando sentados cerca de la calle, uno acaba de llegar en moto y se une a la conversación. Por el lado de la puerta principal, don Fernando le cuenta a un comunario, de unos 21 años aproximadamente que acaba de llegar del Territorio, la manera en que se persigue a los dirigentes y comunarios indígenas, porque son doce las personas que están siendo acusadas por el Estado por distintos delitos, claro, supuestos; el comunario no puede evitar reaccionar ante lo que le cuentan: “mie…, cómo nos van a hacer eso” se nota la preocupación en su rostro; otros temas son el apoyo de la ciudad ante la orden de aprehensión, la constante vigilancia de la policía a la vigilia porque no pierden la oportunidad para espiar lo que sucede y varios otros. Después una de las hermanas anuncia que la cena ya está lista y ambos van a recibir su ración.

 

Después de la cena, nos reunimos con tres comunarios y nos sentamos en sillas en la entrada de la Sub-central con vista a la calle, un comunario saca su celular y pone música, las primeras canciones son del grupo argentino Sombras y de Gilda, hablamos sobre quiénes irán a Chaparina para el acto, empezamos a hablar y preguntar sobre las personas que vendrán a la vigilia de esta noche, nos acordamos de la marcha, las risas y anécdotas no se atrasan para ser contadas. Don Adolfo sale de su cuarto a chistear un rato y va donde las mujeres que cocinaron. Llega otro comunario: “esta noche nos toca”, pregunta por uno de sus amigos, uno de los corregidores empieza a contar sus anécdotas y nos reímos, la conversación continúa con unos cigarrillos y un refresco.

 

Una de las personas que compuso la canción Machka ma Evo, cantado en moxeño-trinitario, nos cuenta cómo se idearon la canción: “primero era una canción en guitarra, y ahí nomás, pero luego dijimos que se puede en violín, y como el Paulino toca el violín le empezó a sacar y salió, empezamos a pensar la letra y salió así” (risas), otro comunario dice que hay otra canción que se está preparando pero en yurakaré. Más personas se unen a la conversación y la vigilia continúa…..

 

Son más de dos meses que la vigilia está en la Sub-central TIPNIS y la orden de aprehensión contra los indígenas continúa, la vigilia en resguardo del territorio seguirá y hoy empezó una nueva noche de vigilia…