Lidio Meriles, guaraní: “Hoy nuestro Gobierno quiere esclavizarnos”

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“Yo no me hice dirigente porque he querido. No me hice dirigente para tener protagonismo. No me hice dirigente para aprovecharme de algo. Me hice dirigente por lo que he vivido”, cuenta Lidio Meriles, líder del pueblo Guaraní. Su historia es la del movimiento indígena de Bolivia en los últimos 40 años. Ya de adolescente empezó a luchar por su pueblo, un compromiso que no abandona y que lo lleva a transmitir su experiencia a hermanas y hermanos de todo el país.

“Le comentaré un poquito si no le molesta: terminé mi estudio básico a los 12 años. En ese tiempo, al mejor estudiante siempre se le daba beca. Fui a contarle a mi mamá, mi mamita me dijo: ‘Bien hijito’. Cuando llegó mi padre no le dejé ni descansar. De emoción le dije: ‘Mirá esto. He sido becado’. Mi padre me dijo: ‘Muy bien, hijo. Hasta aquí has llegado muy bien. Ahora yo voy a ser tu profesor. Ahí están tus materiales: hacha, picota, todo. Yo te voy a enseñar’. Entonces me quedé como si me hubieran echado agua fría o una puñalada. Pero obediente a mi padre me quedé”, relata don Lidio.

“Mi padre trabajaba en una mina calera. Allí también me llevó a trabajar y estuve tres años, día y noche. En esos tres años nunca nos pagó el hombre. Había otros hermanos que también trabajaban ahí. Yo era muy muchacho y me dije: ‘Esto no tiene que ser así’. Y me fui al cuartel, con la idea de que de ahí iba a salir hombre. Entonces le he metido un juicio al tipo de la calera, le he ganado. Le he hecho pagar todo el perjuicio no solo a mí, sino a todas esas personas que trabajaban conmigo. Ahí hice un compromiso, me dije: ‘A partir de ahora voy a ser enemigo de los que hacen injusticias. No voy a mirar caras, no voy a mirar posesiones, voy a ser amigo y hermano de todos aquellos marginados’. Hice mi compromiso no con los hombres, sino con Dios”, sostiene Meriles.

“Si antes éramos explotados y esclavizados por los propietarios, los hacendados; hoy nuestro mismo Gobierno quiere esclavizarnos. No puede ser así. Yo lo llamo al presidente Evo Morales a la reflexión, a que hablemos como seres humanos. Yo creo que los pueblos indígenas vamos a llegar al poder no por la votación de hombres y mujeres, sino porque Dios así lo ha determinado. Por eso nunca me desmoralizo. Quisiera ver surgir líderes jóvenes en mi capitanía. Cuando vea a un joven con un posicionamiento correcto, defendiendo a la organización, a su pueblo, a los marginados, a los que son explotados, voy a sacar mi sombrero, le voy a hacer la venia, voy a decir ‘gracias’ y me iré a descansar”, dice don Lidio.


Desarrollo e individualismo

A mediados de julio, el dirigente de la nación Guaraní participó del taller “Socialización de los Derechos de los Pueblos Indígenas, Proceso de la Ley Marco de Consulta, Ley de la Amazonía, Resolución de Conflictos e Impacto Ambiental por los Megaproyectos en Territorios Indígenas de las TCO Chácobo, Cavineño, Tacana Cavineño y TIM II”, en la comunidad Tumichucua, cercana a la ciudad de Riberalta. Meriles compartió sus experiencias en lidiar con las empresas que explotan hidrocarburos en el Chaco, mayormente en territorios del pueblo Guaraní.

“Me he sentido honrado cuando me invitaron a compartir con ellos experiencias que hemos tenido con empresas petroleras, con nuestras mismas autoridades. Creo que falta harto para aplicar correctamente las leyes que el pueblo necesita. Hay muchas leyes muy buenas, pero que no se aplican en la realidad. Nosotros, como pueblos indígenas, tenemos la obligación de pedir que se cumplan”, comenta Meriles.

Según don Lidio, la explotación de hidrocarburos en el Chaco “está afectando a la salud, a la vida. Me siento orgulloso de que mi padre vivió más de 90 años, pero yo estoy llegando a los 60 y me veo peor que él, a consecuencia de esa contaminación. Los ríos, nuestros sembradíos, los chacos están contaminados y hay menos producción”, dice.

“Nuestro Gobierno, autoridades y otras personas poderosas económicamente tienen otra visión, otra mentalidad. Lo importante es que podamos sentarnos ambas partes para analizar la situación en mutuo respeto. El país debe desarrollarse, pero respetando a los pueblos indígenas y a quienes viven en algún lugar donde se van a hacer actividades o proyectos de explotación de recursos naturales”, considera.

Desde hace 12 años, Meriles vive en la comunidad Yateirenda, de la capitanía Tacobo Mora, junto a la carretera internacional que une a la ciudad de Santa Cruz con la provincia argentina de Salta. Del incesante trajinar de camiones, flotas, trufis, etcétera, don Lidio se formó una idea de “desarrollo” bastante descarnada y realista.

“Cuando hablan de traernos desarrollo, lo que en realidad nos traen es individualismo. El desarrollo nos lleva a una tremenda contradicción a los pueblos indígenas. No somos individualistas, somos un pueblo que siempre ha vivido en común. Nuestro quehacer es en colectividad. Pero cuando la carretera viene, instala un desarrollo individualista. El desarrollo es para el que tiene plata, lo empuja a uno a ser individualista. Ahora que pasa la carretera cerca de mi casa no puedo criar animales ni ir a cazar, no tengo lo que tenía más antes. Obligatoriamente tengo que despojarme de mis costumbres para empezar a tener plata. Más antes, a cualquier desconocido que visitara una comunidad se le regalaba una gallina, huevitos. Por más desconocido que fuera, era como que llegaba a su casa, donde tenía de todo, no estaba desamparado. Pero hoy día vemos a muchas personas en la calle deambulando, porque nadie les recibe. ‘Que se muera’, piensa la gente, porque no tiene plata. Ya lo recibirían si tuviera plata, pero si no tiene plata está totalmente jodido. En nuestras comunidades aplicamos el mandato divino de amar, servir y respetar al prójimo. Pero ahora en las comunidades me da pena cuando veo a alguien deambular por ahí y que nadie lo reciba. Yo digo a los comunarios: ‘Dios no quiere que seamos así. No es nuestra costumbre como indígenas’. Pero se justifican diciéndome: ‘¿Qué tal si es un maleante? ¿Qué tal si lo recibo y me mata en mi casa?’”, cuenta don Lidio.

“Ahorita nosotros como pueblos indígenas estamos tan divididos. Hay dirigentes individualistas que piensan solamente en ellos, en su familia, en la plata. No piensan en su comunidad, ya no piensan en los demás. Eso está mal. Hay quienes tienen muy corta la visión y no tienen un posicionamiento como indígena. Eso han echado a perder. A mí me da pena, les digo: ‘Nunca nos dejemos llevar por cosas materiales, siempre debemos estar con la verdad, defender la verdad, luchar con la verdad. Hay jóvenes que han pasado por la dirección nacional de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) y que ahorita están en sus comunidades, o han vuelto otra vez a la esclavitud. Otros se han pasado de lado, abandonaron a su pueblo y se han ido al otro bando para poder sobrevivir individualmente”, evalúa.


“No necesitábamos nada”

“En la capitanía Tacobo Mora son 12 comunidades, pero ninguna tiene una posta sanitara. En la comunidad donde vivo, que es la más poblada, nosotros hemos tenido que levantar una casa donde se atiende a los enfermos. Pero no tenemos apoyo para equiparnos, a pesar de que estamos sobre la carretera internacional. Las demás comunidades tienen que salir hasta 60 kilómetros, ir a la ciudad para un chequeo médico. Pero el Gobierno dice que las mujeres deben ir al control médico cuando están embarazadas ¿Cómo van a salir 60 kilómetros? Tiene que haber un mejoramiento en el sistema de salud. Yo digo que no es necesaria una carretera si se quiere mejorar la salud. No es necesaria la carretera si uno quiere mejorar la educación”, evidencia.

Don Lidio recuerda cómo era la vida lejos del supuesto “desarrollo”, cuando era niño todavía. “Teníamos todo: en el río había pescaditos, en la comunidad había árboles frutales. Daba todo lo que sembrábamos. Entonces vivíamos felices, no teníamos necesidad de salir a la ciudad. Ahí teníamos todo, no necesitábamos nada”, evoca.

“Ahora, para traer el pan de cada día a mi hogar debo ir a otro lado, vender mi fuerza. Eso no es un desarrollo. ‘Desarrollo’ va a ser para mí cuando siembre mi propio chaco y pueda llevar mi producción al mercado. ‘Desarrollo’ va a ser cuando haga con mi producto lo que a mí me parezca. Ahí voy a ser desarrollado. Ahora no tengo absolutamente nada. Hasta mi maicito que cosecho ya está vendido, porque para sembrar necesito plata, peor si es mecanizado. Tengo que prestarme plata y a final de cuentas trabajo para el dueño de la maquinaria”, explica.

“Hace falta una política de verdad de parte del Gobierno para que podamos de verdad demostrar que nosotros trabajamos también. Nos dicen: ‘Los indios son flojos en el Chaco’. Y los ganaderos ¿por qué se han hecho ricos? Fue a costa del sacrifico de este pueblo indígena. Las empresas ¿por qué han surgido? Por el sacrificio de los indígenas. Nosotros aportamos al desarrollo verdadero del país, no estamos estafando. Estamos pidiendo que nos apoyen, que nos den un capital de arranque, porque ahorita el Gobierno no nos apoya en absolutamente nada”.

“A nosotros supuestamente no nos dan proyectos del Fondo Indígena porque estamos en contra del Gobierno, dicen. Yo creo que reclamar que me respeten no es estar en contra del cambio ¿no ve? Si yo reclamo respeto es porque yo quiero respetar. Si no me respetan ¿qué tengo que hacer? Tengo que reclamar y después me van a decir que he agredido, que yo falto el respeto. Algunos ministros nos acusaron de ser de la oposición. En ningún momento, yo siempre se los recuerdo: en 2008 hemos hecho cerco a Santa Cruz en contra del gobernador de ahora, Rubén Costas. Hemos salido de frente porque estaba equivocado el gobernador. Luego estuvimos en la Octava Marcha, porque el Gobierno se estaba desviando -y finalmente se desvió, no hay que negarlo. Lo que nosotros queremos es apoyar al Gobierno para que se cometan menos infracciones. Como seres humanos no estamos exentos de cometer cualquier error, pero no cometamos el 100 por 100 a sabiendas”, reflexiona.

“Hay muchas situaciones que nos complican, pero nos falta sentarnos con el Presidente. Él nos entiende perfectamente, él es indígena, se identifica con los indígenas. Pero todavía le falta un poquito respetar a los pueblos indígenas. Ojalá con el tiempo lo logre”.

(Equipo de Comunicación Indígena Originario)

hombre ayoreo