La Marcha continúa: En defensa de la ley de 180 y el respeto a los territorios

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La IX marcha llega a Km 52

La IX marcha llega a Km 52

La profusa y sistemática propaganda y organización de grupos de choque, por parte del gobierno del MAS, para desacreditar la Novena Marcha Indígena, no ha logrado impedir un recibimiento caluroso de la población caravineña cuando la columna central hizo su entrada al centro de Caranavi. Sin embargo, los cds que repartían los personeros de gobierno con el video producido para convencer a los pobladores sobre lo “necesario” de la carretera, de alguna manera y en diferentes lugares y formas ha logrado surtir efecto, en esta guerra mediática que ha desatado el MAS contra la movilización, la cual mañosamente se centra solo en algunos aspectos del problema del TIPNIS y no menciona ni por la tapa el origen del problema: la no realización de la consulta indígena correspondiente que debíó hacerse antes de firmar cualquier contrato con la constructora OAS. Dicha mala propaganda ahora  más masiva, se basa en la desacreditación de dirigencias indígenas mayores y conocidas de CIDOB y Subcentral TIPNIS, específicamente Chávez – Cabrera y Vargas. Los dos primeros llegaron a acuerdos  con miembros de la oligarquía mas retrógrada y violenta que protagonizaron palizas contra sectores populares, indígenas y de trabajadores desde el 2003 al 2008. Por otro lado está la participación electoralista del MSM. No puede negarse que hay un repudio generalizado a dichos acuerdos dirigencias indígenas- oligarquías, y una crítica justa a las movidas partidarias que cuidan sus intereses y se sirven, en la misma lógica gubernamental, del dolor y el sacrificio de la gente de bases del TIPNIS y otras regionales y comunidades, para hacer su propaganda rumbo a las elecciones nacionales que se realizarán en tres años. Sin embargo, tampoco pueden dejarse de lado los acuerdos del gobierno con la UJC y su nueva “amistad” con agroindustriales de de la poderosa CAINCO, recientemente firmada y sellada en la Cumbre de Movimientos Sociales realizada en Cochabamba a principios de este año. Menos aún puede obviarse que la marcha de CONISUR contó con todo el respaldo  material, propagandístico y de la mayoría parlamentaria masista y el gobierno. Lo central, además de estos otros aspectos, son los  preocupantes planes del “salto industrial” que en Bolivia pretende imponerse, basado en los prejuicios del “progreso” y el desarrollo capitalista que desprecia lo indígena y que prometen hidroeléctricas y carreteras como forma pobre de entender el bienestar de las grandes mayorías en el país. Los métodos del gobierno “indígena” y del desarrollismo colonialista De todas las estrategias adoptada por el gobierno, para criminalizar la marcha indígena en varios frentes, hemos visto el despliegue en específico, acá en todos los pueblos por los que ha pasado la columna, la propaganda de grupos del MAS que repiten el discurso general: la marcha de los indígenas pagada por gringos, políticos y etc. La gente en la marcha, ya con poca agua o comida, suelta la carcajada al escuchar la acusación de que tienen pagados 150 bolivianos al día. Otros vivientes del TIPNIS en la movilización,  con indignación nos dicen que el territorio esta en juego y que se marcha por conciencia, pero es la palabra de gente que sigue siendo invisibilizada,  frente a la palabra del poderoso que cuenta con miles de bolivianos para pagar mala propaganda contra el pedido de base por el respeto a la ley 180. A las radios  locales desde San Ignacio, Alto Beni y Caranavi,  acuden personeros locales afines al gobierno o gente que llega directamente enviada desde La Paz, incluyendo al propio Carlos Romero o Juan Ramón Quintana, para repetir las mismas acusaciones: “vienen diferentes marchistas en cada parada que hacen”, “son pagados por gringos, etc”, y el tema principal que se juega en los intereses de las organizaciones afines al MAS: que los indígenas tienen demasiada tierra y que serían los nuevos “terratenientes”. La radio transmite en Alto Beni, algunas opiniones contra la marcha pero no quieren salir a conversar y debatir con la gente que esta acampando al lado, para averiguar el porque las bases han decidido apoyar la Novena Marcha y decir cara a cara a los reunidos que están pagados. Igual en San Ignacio de Moxos, días antes, el programa de Radio San Ignacio repite hasta el cansancio que la marcha “es de collitas que no saben porqué están marchando”. El ampliado de los sindicatos de colonizadores se escucha retransmitido mientras se avanza, dicen allí  que Evo esta decepcionado de la no actuación de los simpatizantes masistas en Yucumo y Palos Blancos, pero que en Caranavi se hará respetar el “proceso de cambio”. Todo se traduce en que al llegar la columna de marchistas, 100 personas arrojan barro y pijcho a las personas que llevan el estandarte y los símbolos de los pueblos de tierras bajas: la bandera con el patujú y las cruces. El abanderado con lagrimas en los ojos, nos dijo que es una humillación muy grande sentir la basura y los escupitajos de gente que también puede ser pobre y de comunidades campesinas, a la prensa también le dice que no están pagados por nadie. Respeto a la ley 180 Armando vive en Gundonovia y nos dice que si quisieran llevar hospitales y ayuda a las comunidades del TIPNIS, tendría que ser por canoa, porque ellos tienen una cultura acuática, aunque hubiese la carretera, porque esta solo pasaría por pocas comunidades y no por la mayoría que no vive en el corazón del TIPNIS. Bertha Bejarano, presidenta de la Novena Marcha y dirigente de CPEMB, como muchas otras mujeres en la marcha, ha llegado con sus  hijos pequeños, y nos dice que lo que necesitan son caminos vecinales no corredores bioceánicos y carreteras para el desarrollo  que beneficiará sobre todo  a los ricos o a los en proceso de enriquecimiento. Al pedirle una reflexión sobre la nueva movilización señala claramente que la marcha es en específico para exigir al gobierno el respeto a la ley 180, ya que la Ley 222 de Consulta fue planificada por el gobierno en alianza con una organización pequeña y que tiene como mayoría a personas que viven en el área colonizada del TIPNIS, (punto que el gobierno por obvias razones, oculta en medio de toda la propaganda que  hace): Este gobierno tiene que hacer respetar los derechos de los pueblos indígenas, no podemos marchar una vez mas nosotros para que el gobierno siga anulando nuestros derechos. Si en la Octava Marcha se consiguió el conseguir la ley  180 de protección al TIPNIS, hoy el gobierno de inmediato convoca a otra marcha paralela (la de CONISUR), donde se construyó otra ley que es ilegal porque no podemos dejar nosotros que después que nos peguen nos tengan que consultar si quieren otra vez pegarnos, porque eso es lo que el gobierno hace, por lo tanto la llegada de la columna de la Novena Marcha hasta la sede de gobierno no será en vano y vamos a convocar nuevamente al pueblo boliviano a que se unan al esfuerzo que estamos haciendo los pueblos indígenas de tierras altas y tierras bajas, porque no pedimos algo que pueda dañar al gobierno, sino el respeto a nuestro territorio consolidado.  El gobierno, si él dice que es defensor de la madre tierra que nos ayude a defender, y que no la destruya nuestra Casa Grande, si él (Evo Morales) es presidente del estado plurinacional, que atienda nuestros 9 puntos que tenemos en la plataforma de demandas de la Novena Marcha. Bejarano, recuerda la lucha histórica indígena de la CPEMB desde la primera marcha de los 90, la lucha por el territorio es por tanto de larga data, y con la participación central de las bases indígenas: Seguro mucho de los pobladores (preguntan) en esta Novena Marcha quienes están participando. Obviamente están participando las bases que la importancia de la decisión de las bases, no sólo lo que puedan decidir los presidentes o dirigentes, que puedan estar encabezando las organizaciones Evidentemente, hay un sinfín de contradicciones internas, que el movimiento indígena tendrá que resolver a través de la partipación de las bases de las comunidades vivientes en las TCOs, recientemente denominadas TIOCs, pero es un proceso que apenas está comenzando y revela una complejidad y muchas riquezas internas, o dificultades,  que por supuesto, el poder y lxs poderosos nunca verán ni sentirán,  porque ellos acostumbran a actuar bajo el mismo discurso de los poderosos miristas y  megacoalicionados de antaño, y otros quienes cruzando los ríos de sangre, desacreditaban  la Primera Marcha indígena de 1990  con palabras y discursos que se repiten nuevamente en la actualidad: que las dirigencias son “irresponsables” por “llevar” marchistas a un “sacrificio inútil”, impulsados por caprichos de los dirigentes.[1] O las declaraciones del adenista Walter Guiteras que les dijo a la marcha de los 90 que presenten títulos de propiedad y que desenmascararía “a los responsables del movimiento político”. La Novena Marcha es solo una de las estrategias de defensa del TIPNIS, la más tradicional entre las organizaciones indígenas de tierras bajas, y hay una espera del avance de la columna de Caranavi a La Paz, en medio de un conflictivo panorama. Sabemos los destinos de dirigentes sociales sean indígenas o de trabajadores y etc., que optan por separase de sus bases, y llegan a miserables o grandes puestos de poder estatal y en otros espacios,  que negocian los proceso de lucha, pero por esto mismo hay un desafío gigante que abre nuevamente la historia para los pueblos indígenas de tierras bajas. Ellos tienen la palabra.

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[1] http://www.cipca.org.bo/index.php?option=com_content&view=article&id=143:los-recuerdos-de-la-marcha-indigena-de-1990&catid=46:2010&Itemid=113 y Castro, Sonia, “Lucha el Beni por su hermoso  futuro”, En: Revista Cuarto Intermedio, No 18, Compañía de jesus, Bolivia 1991.
Por: Qoriqenti