Indígenas denuncian toma de sede de la Subcentral Secure en el TIPNIS por grupos pro gobierno

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LA LUCHA COMUNITARIA EN EL TIPNIS CONTINÚA

ADHERENTES AL PARTIDO DE GOBIERNO INTENTAN TOMAR LA SUBCENTRAL INDÍGENA DEL SÉCURE

TRINIDAD (BENI). Dirigentes indígenas denuncian que el día domingo 17 de agosto, cerca de 70 personas, pertenecientes sobre todo a las comunidades de Oromomo y Asunta, -adherentes al partido de gobierno del Movimiento Al Socialismo-, junto a la policía, cercaron las oficinas de la Subcentral Sécure en Trinidad (Beni), para concretar la toma de ésta.

Ante este intento de toma violenta, varias mujeres y dirigentes de la Subcentral realizan dentro de las oficinas de la Subcentral, una vigilia y resistencia pacíficas, la dirigencia orgánica manifiesta que esta es una estrategia del gobierno central para continuar su estrategia divisionista, al crear organizaciones paralelas pro masistas que pueda dirigir.

DIVISIÓN DE LAS COMUNIDADES Y LAS ORGANIZACIONES INDÍGENAS

Estos conflictos dentro de las comunidades tiene larga data. Por lo menos desde el 2011, cuando el gobierno boliviano anuncia oficialmente la firma del contrato con la empresa constructora OAS, y la inminente construcción de la mega carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos, que partiría en dos el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)

La Octava y Novena Marcha Indígenas, de 2011 y 2012 respectivamente, rechazaron de manera contundente este anuncio, develando que no había existido un proceso de consulta previa, y que no se informó a las comunidades sobre este proyecto pensado desde el 2007 – 2008 por el gobierno. Esto, a pesar de las tempranas cartas que envió la dirigencia indígena desde el 2007 a las autoridades competentes, exigiendo ser informada e incluida en las decisiones sobre la carretera, en tanto son los principales interesados.

Luego de la Novena Marcha Indígena el 2012, y habiendo roto el gobierno el convenio con OAS por la presión de la movilización indígena, el primero realizó una “Consulta Previa” desde mediados de ese mismo año, la cual, en realidad, a pesar de su nombre, no tenía un carácter previo, puesto que se realizaba después de firmar el contrato de construcción de la vía. Además su ejecución estuvo plagada de denuncias por parte de comunarios y organizaciones de derechos humanos, acerca de varias irregularidades. Ante esto, las comunidades protagonizaron una resistencia a las brigadas de “consulta” durante todo el tiempo que duró ésta.

Ya desde principios del 2012, la estrategia de cooptación con las comunidades fue desplegada por el gobierno y sus operadores políticos, quienes, como hacen hasta ahora, ingresan en avionetas regularmente a comunidades del Alto Sécure (Oromomo, Ushwe, etc.), la zona donde vive el pueblo Tsimán en el territorio, llevando ese tiempo, la “Brigada Amazónica” que ingresaba al TIPNIS con personeros del Banco Unión, del Servicio General de Identificación Personal (SEGIP), el ejército, el “Batallón Ecológico”, el Servicio de Registro Cívico, como máximas expresiones de la “presencia estatal”, prometiendo obras de agua potable, edificación de estadios de fútbol. Todo amparado en el propagandizado discurso de desarrollo y progreso.

La división de las comunidades se hizo patente cuando el gobierno logró el apoyo de algunos indígenas elegidos como dirigentes paralelos de manera no orgánica, es decir sin respetar la organización comunitaria y sus formas de convocatoria y elección, que es el caso de Carlos Fabricano. En otros casos también se contrapuso a organizaciones de productores de coca, (antiguas comunidades indígenas, absorbidas por la actividad de producción de hoja de coca, en el sur del TIPNIS), contra las comunidades indígenas que mantienen sus formas de vida y producción en su territorio.

La toma de sedes de organizaciones sociales, por parte de grupos pro gubernamentales apoyados por la policía, es una estrategia que ya ha dado ya en el caso de la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB), el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) y ahora la Subcentral Sécure.

En el caso del TIPNIS, es la gente de base de las comunidades, esa que no sale en los grandes medios de comunicación, en especial las mujeres indígenas, la que ha realizado de manera activa la defensa de su territorio, Son el núcleo de la resistencia, y han enfrentando la división y el dulce discurso de desarrollo que ofrece el estado a cambio de la carretera. La lucha de bases comunitaria, sus debates y sus propuestas continúan, como continúa la vigilia en la sede de la Subcentral Sécure.


Fuente: ChaskiClandestinx

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