Carta abierta al Presidente “descolonizador”

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Por: María Galindo

Señor Presidente: Me dirijo a usted segura de estar hablando sola y de que no habrá respuesta alguna porque usted hace tiempo que sólo se escucha a sí mismo. Usted sólo quiere saber lo que le dicen sus llunk’us, sólo quiere escuchar el sonido fácil de aplausos comprados. La organización del Dakar en la sociedad boliviana, bajo el argumento de que una competencia de esa naturaleza nos introduce en el mapa mundial, es inaceptable. El Dakar es una competencia de carácter colonial, en la que, en tono contemporáneo, las grandes empresas transnacionales de automovilismo “descubren” el tercer mundo para usar las condiciones climáticas y los paisajes adversos para probar sus motores.

 

Es una competencia en la que nuestros países sirven como paisaje desierto para ser descubierto por el macho europeo blanco que, con su poderoso motor, nos recorre, nos penetra y nos destruye, como lo hicieron sus antepasados. 

 

El Dakar en sí mismo niega la existencia de poblaciones y culturas, porque eso funciona como paisaje de fondo y no como hecho fundamental. La foto del Dakar es el corredor europeo ungido de marcas sobre un paisaje agreste que lo infla de mayor poder. ¿Es eso estar bajo los ojos del mundo? Más indignante aún es que estemos pagando por tener este papel.

 

Usted, al colocarse como el artífice de la realización del Dakar en Bolivia, está asumiendo el papel del Felipillo: el indígena entrenado por el conquistador. Está jugando el papel del indígena que se deslumbra con espejuelos baratos y cambia oro por chucherías.   Utiliza en su retórica, como argumento a favor, lo felices que están las comunidades y los pueblos por donde pasará, porque -claro- ustedes  (los ministros de Culturas y el de la Presidencia) han vendido a los pobladores de esas regiones una mentira. Una mentira que la gente ha creído con ingenuidad y también con un espíritu colonizado.

 

Los protagonistas del Dakar sienten asco de lo que somos: somos lo exótico, lo salvaje, lo primitivo y lo miserable…  Traen su agua para tomar, su comida para comer, sus máquinas. Sólo depredan, dejan basura y malgastan el agua para lavar sus carros. No hay un consumo directo de lo que vende la habitante en Uyuni, Atocha o cualquier otro punto.  La deuda social que Bolivia tiene con la región por donde pasará el Dakar será insultada con este despilfarro. El despliegue de helicópteros, tropas policiales, servicios extraordinarios cuestan tanto, mucho más que el solo gasto en el pago de la franquicia, lo que nos indica que esos cuatro privilegiados del mundo en Bolivia valen más que nosotros mismos.  ¿No es eso colonialismo, tirar la casa por la ventana para dos días de competencia, para que pasen a toda velocidad atropellando lo que se les interponga en el camino, como ha sucedido en África, y luego todo quede igual de desolado y desatendido? Que las empresas estatales auspicien al Chavo del 8 inflándolo como campeón mundial, lo cual es mentira porque se trata de un competidor de última clase en la competencia, mientras una de nuestras mejores nadadoras tiene que gozar de una beca de la cooperación internacional para sus entrenamientos, porque el Estado ha desatendido realmente a los y las deportistas, es más de las incontables contradicciones que el Dakar pone sobre la mesa.

 

Este malgasto de nuestro dinero  demuestra que usted, Señor Presidente, ya es un hombre que ha extraviado el camino que lo llevó a ser Presidente. El Dakar representa lo contrario de lo que merece, necesita y espera Bolivia.  Usted no tiene derecho de despilfarrar el dinero de los y las bolivianas y de eso tendrá que rendir cuentas a la historia.

 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

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