24 de abril de 2013 por Noticia enviada por Londra
Todos los gobernantes se ven en la necesidad de librar una batalla crucial, de desplegar el máximo de sus esfuerzos por conseguir un objetivo priorizado sobre todos los otros. La batalla que Evo Morales ha escogido librar como crucial, en su segundo mandato, no es la de la apropiación nacional de los recursos naturales estratégicos contra el capital transnacional, ni la de la redistribución de la tierra contra los terratenientes, ni la de la reforma institucional del Estado contra la corrupción y la colonialidad ni ninguna otra que pudiera preverse a la luz de sus postulados discursivos. La batalla crucial escogida por Evo Morales es la carretera por el TIPNIS, contra el movimiento indígena y una buena parte de la sociedad boliviana. Por construir esa carretera, como por ningún otro propósito, ha extremado sus esfuerzos y ha acudido a todos los recursos a su alcance, los lícitos, los ilícitos y hasta los criminales, a lo largo de la batalla, mucho más larga y difícil de lo que debió prever cuando la precipitaba con su desafiante prepotencia.
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